República Dominicana: Secuelas de los daños provocados por las tormentas

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Volker Schmidt es ingeniero agrónomo y nuestro experto en áreas tropicales en la República Dominicana. Habiendo nacido en Alemania vive desde 2002 en el norte del país y dirige nuestra oficina de BioTropic. Revisa todos los procesos in situ – desde el cultivo de los plátanos de Milagros hasta el transporte posterior a Europa. Viaja asimismo periódicamente a Costa Rica, Ecuador y Perú, donde nuestros productores cultivan aguacates, jengibre, cúrcuma y mangos en calidad ecológica. Al mismo tiempo, Schmidt mantiene un estrecho contacto con los agricultores ecológicos locales y ofrece ayuda cuando surge cualquier duda.

Schmidt nos escribe desde la República Dominicana:
“Este año (2017) ya hemos tenido dos huracanes”, primero “Irma” después “María”. Este clima extremo nos ha afectado de forma muy grave – tenemos pérdidas de alrededor del 50 por ciento. Y esto en los campos que habíamos plantado hace apenas un año.

Esto empezó a finales de agosto de 2017: Entonces el huracán “Irma” trajo muchísimo viento, de manera que tuvimos un 15 – 20 por ciento de pérdidas debidas a las caídas de ramas por el viento. En la silvicultura y en la agricultura las “caídas de ramas por el viento” significan plantas dobladas por la influencia del viento – en este caso quedaron afectadas nuestras plataneras. Pero después de una caída de ramas por el viento, por regla general las plataneras vuelven a crecer, ya que el rizoma subterráneo puede continuar desarrollando brotes. La cosecha de plátanos se hubiera vuelto a estabilizar por lo tanto después de unos pocos meses.

Pero entonces vino directamente a continuación “María”. Lo especialmente peligrosos de esta tormenta fueron las lluvias torrenciales. Se produjeron inundaciones en toda la zona de plátanos alrededor de la región de Mao. El problema en el caso de inundaciones es que debido a la gran cantidad de agua el rizoma ya no puede absorber oxígeno. La planta se muere completamente y hay que volver a plantarla.

La finca “Villa Lobo” ha resultado especialmente afectada: Ya en noviembre de 2016 la finca fue inundada completamente, incluida la rotura de un dique. Como consecuencia de esto hemos reforzado y elevado los diques alrededor de la finca. Esto y las nuevas plantaciones nos han costado hasta ahora alrededor de 100.000 dólares estadounidenses. Estos diques hubieran resistido también una nueva inundación de intensidad media, pero no una de esta magnitud como la de este año. La consecuencia fue en este caso incluso una pérdida del 80 por ciento. La gran cantidad de agua favorece además al hongo Sigatoka, que provoca daños en las plantas y en sus frutos. Esto afecta por lo tanto actualmente al volumen de exportación de nuestros plátanos de Milagros. Por eso vamos a tener que plantar nuevamente por segunda vez, y eso es complicado y caro. A esto hay que añadir que no podremos cosechar hasta dentro de un año. Porque las plantas deben primero volver a crecer y desarrollar los frutos del plátano.

El calentamiento climático está en boca de todos. Aquí en el Caribe podemos apreciar con claridad las consecuencias. Si bien las tormentas son un fenómeno natural en esta región, estas han sido sin embargo más intensas en los últimos años debido al aumento de las temperaturas de los mares – con consecuencias catastróficas naturalmente no sólo para los plátanos de Milagros, sino para las personas y el medio ambiente en general. Esperamos la pronta superación de la situación.

Como motivación para los colaboradores apoyamos, independientemente de las consecuencias de tormentas, a nuestro equipo de fútbol de Villa Lobo con una nueva ropa y nuevas botas de fútbol. Por esto nuestros plátanos naturalmente no van a crecer más rápido, pero el deporte y el juego fortalecen el sentido de comunidad de la población local.”

Texto: Visnja Malesic, Volker Schmidt
Imágenes: BioTropic GmbH
Fecha de actualización: noviembre 2017

Etiquetas: Banana (ES), República Dominicana (ES), Milagros (ES), Volker Schmidt (ES)

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