«Lo que pasa siempre, pero extremo» – Cómo está viviendo el agricultor de Demeter Bois este caluroso verano

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En la actualidad, en una época en la que tantas cosas pueden planificarse, estructurarse y establecerse en ciclos, la agricultura sigue siendo por lo general un asunto imprevisible. En este sentido, este sector de la economía es muy sensible. Nada más y nada menos que la necesidad básica existencial de la alimentación depende de factores externos como la meteorología, el clima y otras condiciones marco. Pues: Todas las personas necesitan alimentos.

Es verano y apenas ha llovido en Europa durante semanas. No es raro, pues esta estación es sinónimo de sol y calor. Pero no son condiciones fáciles para los agricultores, puesto que en esta época las plantas necesitan un suministro mayor de agua. Si bien los cultivos ecológicos favorecen la formación de humus en el suelo, que de este modo puede retener mejor el agua, la sequía persistente está poniendo contra las cuerdas también a los agricultores ecológicos.

Hemos preguntado a Hubert Bois por sus experiencias actuales – el socio de BioTropic es al mismo tiempo un agricultor ecológico con décadas de conocimientos prácticos a sus espaldas. Cultiva frutas y verduras según las directivas Demeter desde principios de los ochenta. Sus campos se encuentran en Meckenheim, cerca de Bonn. «Voy todos los días al campo y echo un vistazo a las plantas y al suelo. Me he dado cuenta de que este año las ciruelas tienen la mitad del tamaño normal habitual en esta época. Nuestros manzanos están reaccionando a las presiones del clima deshaciéndose de sus hojas, y los frutos se han formado antes este año. Por ello, cosecharemos antes de lo habitual, lo cual está bien. No obstante, las manzanas aún no tienen el tamaño ideal para su venta. Lo tienen más difícil nuestros árboles jóvenes, es decir, los últimos plantados. Aún no han desarrollado de forma ideal sus raíces, por lo que no pueden absorber y almacenar del todo bien el agua. El calor persistente ha hecho además que se sequen nuestras grosellas en los arbustos. Aún hemos podido cosechar la mayor parte de los frutos, pero llegó un momento en que no había nada que hacer. No obstante, este año hemos lidiado con la situación relativamente bien, y en nuestro mercado contamos con una oferta muy variada».

¿Y qué pasa con la verdura? «Nuestras verduras finas dependen mucho de una irrigación regular. Por suerte, no falta agua en el suelo en sí. Las reservas de agua del subsuelo en nuestra zona están bien cubiertas y se vuelven a rellenar de manera natural a lo largo del año. Para la irrigación, bombeamos el agua necesaria hacia arriba desde 66 metros de profundidad».

«Nuestros ayudantes para la cosecha también tienen que hacer frente al calor. Para que lleguen a casa sin sufrir percances, empezamos la cosecha por la mañana muy temprano y hacemos varias horas de pausa a mediodía antes de volver a empezar por la tarde. Además, proporcionamos cada día un palé grande de agua a los ayudantes», explica Bois.

¿Qué piensa Bois del futuro? «En el futuro me pondré a cultivar plátanos», bromea. «Pero en serio», puntualiza al final, «los agricultores se enfrentan siempre a retos, porque la naturaleza no es previsible. Sin embargo, las influencias del clima se han vuelto más extremas en los últimos años. Hasta ahora, en nuestra finca hemos reaccionado siempre con prudencia».

 

¿Cómo van las cosas al otro lado del Atlántico?
La República Dominicana.

Volker Schmidt, ingeniero agrario de BioTropic in situ, informa de lo siguiente:

«Contamos con que la temporada de tormentas que tiene lugar cada año no llegue hasta septiembre. Hemos vuelto a plantar en nuestra finca en Villa Lobo, que se inundó en el año 2017, por un coste de 80.000 dólares americanos, y nos encontramos ahora a las puertas de la cosecha. Esperemos que no vuelva a perderse todo en un mes. 

Volker Schmidt, Agraringenieur in der Dominikanischen Republik

Por lo demás, el clima está siendo este año casi normal. La lluvia, que normalmente cae en mayo, no ha hecho acto de presencia este año. Por ello, la isla está muy seca en general. En los últimos años está lloviendo cada vez menos. Pero la culpa la tenemos aquí mismo, por ejemplo por la deforestación casi completa en la parte de la isla de Haití. También en la República Dominicana se están reduciendo cada vez más los bosques. No obstante, sin los bosques, las inundaciones y los periodos de sequía pueden hacer más duras las consecuencias para el medio ambiente y para el ser humano.

Las superficies boscosas regulan el clima en la Tierra, producen oxígeno y, además, nos limpian el aire. Ofrecen protección frente a la erosión, las inundaciones y las avalanchas. De igual modo, almacenan agua y carbono».

Más enlaces sobre el tema:

• República Dominicana: Secuelas de los daños provocados por las tormentas

• Independiente gracias a la luz solar: Riego de los plátanos ecológicos con la ayuda de la energía solar

 

Texto: Visnja Malesic | Volker Schmidt
Imágenes: Hubert Bois | Naturkost West GmbH | BioTropic GmbH
Última modificación: Agosto 2018

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